Pampa

Por Daniel Schechtel

Si usted no nació en la pampa
Ni oyó sus grandes misterios,
(le digo que esto va en serio,
yo quiero que usted me entienda),
no sabrá lo que es la hacienda,
más que dicho ministerio.

Heno y rollo, arado parco,
manga y cepo, hoz y barreta.
Grita el pión: “vos no te metas”
si usted al corral se arrima,
es que el novillo se anima
contra el paisano y su treta.

Labor muerto, día cansino,
la pava y el mate escuchan,
y el gaucho, ya tras su lucha
en ellos busca consuelo;
larga chacra la del cielo
o es que el sol muy lento surca.

A caballo y en tropel,
se arrima esa raya ajena:
es el horizonte santo
dende Dios manda la lluvia,
así el hijo el patrón ‘tudia
y temprano me levanto.

Usted se queja del sueño,
que los precios, o del sueldo,
se queja  también de huelgas
porque nunca ha peligrado
sobre un pingo arrebatado
la salud de las que cuelgan.

No hace falta ser matrero
pa admirar este paraje,
ni tener maña o bravura
ni destreza con el lazo,
sólo necesitas brazos
pa apañar tanta hermosura.

Largas horas he pensado
en mis hijos y en sus libros,
yo sé que son el futuro
pero temo que se olviden
del molino y el arado,
de las cuevas de peludo.

¿Y es que acaso es el ocaso
de mañanas azul claro,
del tiritar y del vaho,
manos violetas del frío?
¿Es la rastra un desvarío
en estos tiempos cambiados?

A vos que me oís te digo:
la vida no está en el campo
ni tampoco en la ciudad;
la vida se siente y pasa
cuando usted a la gente abraza
y reparte caridad.


Publicado en Gambito de papel N°2, en febrero de 2015

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