Wāhine toikupu
La presente es una muestra del libro Wāhine toikupu: antología de poetas contemporáneas de Nueva Zelanda. Selección, traducción y nota de Andrea Rivas (Puebla, México, 1991). Editado por Círculo de Poesía.
Traduciendo «los nuevos jeroglíficos de canciones de aves»
Wāhine toikupu es la forma maorí para hablar de poesía escrita por mujeres. Wāhine, sustantivo que designa «mujer» y a la vez modificador femenino; toikupu: poesía. Este libro lleva el nombre de la poesía femenina, mujer poesía y la poesía que las mujeres hacen.
En lengua samoana existe el Vā —o Wa, para la maorí—, un concepto maravilloso que designa el espacio que hay en medio: pero no el espacio vacío que separa sino un espacio que une, que comunica, que relaciona y, como explica Albert Wendt, «mantiene juntas cosas y entidades en la Unidad-que-es-el-Todo, el espacio que es contexto dando sentido a las cosas». Vā es el espacio que surge cuando las personas mantienen una relación estrecha, ese espacio cargado de significado que solo puede existir mientras la relación exista; pero también es el espacio de la cultura, el espacio de las identidades. Las quince poetas que conforman esta antología están todas unidas por el Vā de Aetearoa —Nueva Zelanda, la tierra de la gran nube blanca—, pero separadas también por sus filiaciones estéticas personales y formas individuales de existir en el mundo. Aquí se encuentran voces que hablan desde sus genealogías: cada una de las poetas refiere a su ciudad natal en lengua maorí, enuncia su ascendencia —diversa, además— como una parte integral de sí misma y construye en el poema un Vā donde se dialoga con ese pasado constitutivo, con las lenguas múltiples identarias y, al mismo tiempo, con los placeres, gustos, culpas, miedos, sarcasmos y bellezas personales. Los ojos lectores encontrarán numerosas referencias a la cultura de Aotearoa, lo que implica el encuentro con la lengua maorí y samoana, con las raíces: la yo que se es y la yo que se ha sido. Implica también un convulso y suave acercamiento a la cultura pop que permea el Vā compartido entre los ciudadanos del mundo occidental. Esta confluencia de culturas, de expresiones lingüísticas, de imaginarios y de tonos crea un collage único de expresión poética.
El proceso de traducción, como se ha dicho hasta el cansancio, implica una traición inherente, es inevitable. En esta antología busco, sin embargo, capturar en la medida de lo posible ese Vā que surge en Aetearoa y que lanza fulgurantes versos al espacio. Alzar la mano y sujetar su iridiscencia para trasladarlo con cuidado —y respeto— a la lengua española, con la esperanza de que al llegar al destino el brillo sea tan fuerte para deslumbrar a los nuevos receptores.
El traslado no careció de complicaciones. Entender la poesía es adentrarse en un system distinto de significación, muchas veces es intentar desesperadamente asirse a algo que «siento pero no comprendo / como los nuevos jeroglíficos de canciones de aves», como dice Hera Lindsay Bird desde su Planeta de los simios. Traducir poesía es envolverse en la cultura de la lengua de origen, intentar con todo lo que se tiene no obviar sonidos, formas, imágenes, significados, tradiciones y sentidos; es crear un mapa de palabras en una lengua nueva para encontrar el pathos último del poema. Afortunadamente, este proceso de semiosis fue acompañado en muchos casos por las autoras mismas, a quienes les agradezco infinitamente por la poesía, los documentales, las canciones, las películas con las que me abrieron camino hacia la comprensión y traducción de sus letras. Especialmente a Courtney Sina Meredith, a quien tuve la fortuna de traducir y conocer en 2015 en el Festival Internacional de Poesía de la Ciudad de México y con quien surgió inicialmente la idea de recopilar voces de mujeres neozelandesas para traerlas a nuestra lengua; a Hera Lindsay Bird, cuyo ingenio sin duda ha sido fuente inagotable de inspiración para este proyecto, por sus recomendaciones poéticas vibrantes e imprescindibles; a Ria Masae, por dedicar tiempo valioso a explicarme conceptos culturales, pronunciaciones y sonidos; a Makyla Curtis, por sus cartografías que me sirvieron para delinear el sentido poético y color de una forma de poesía, por el diálogo entre poemas; y también a Glenn Colquhoun quien, emocionado por el proyecto, hizo viajar los 11,107 km que hay entre Aotearoa y México un paquete antologías y libros de poesía para ayudar en mi investigación.
Sobre los poemas en particular no diré nada esperando no imponer mi lectura personal —más de lo que he hecho ya como antologadora y traductora— sino permitir que quien lea a estas autoras tenga la mente limpia para crear un espacio propio, un Vā con cada uno de los poemas. Me remito entonces a Hera Lindsay Bird y la nota introductoria que hace a su propia selección de los mejores poemas de Aetearoa de 2019: «No voy a contarte lo que estos poemas significan para mí porque creo que el lector debe tener su propia oportunidad de mal interpretar las cosas. Ese es uno de los grandes gozos de la poesía y no voy a despojarte de él».
Selección de poemas
Partiéndonos como dos huevos en una sola cama escuchando entero Born to die en una gran computadora de escritorio sin internet. Enfureciendo por las cosas que nos vuelven mujeres: ojos de Bambi, bikinis negros y todos los chicos que eran demasiado perros o estaban demasiado drogados para responder nuestros mensajes. ¿Ahora qué? Engullimos dos botellas de Kristov de 10 dólares. En un parque. En un departamento aleatorio. Sí, en verdad nos abrimos una a la otra los patrones de encaje en los muslos. Lloramos. Hicimos un pacto de sangre con una botella rota de vino junto al canal. El más mágico y urbano de los awa. La corté como una experta talladora. Estaba tallándola para siempre como si fuera una pieza preciosa de rimu pero desafilada y rubia ella cortaba demasiado profundo y casi comatosa y sin parar reí y reí y reí y casi me desangro en la calle. Tambaleándome como un oasis. Las luces nos tenían parpadeando como un tiroteo. Cuando la policía nos detuvo ah fue tan sexy... Amé cada momento la manera específica en que ella hacía sentir todo ficcional y sombrío esa sigue siendo mi forma favorita de sentir. ¿A dónde van ustedes dos? ¡Camino a casa poaka! Si casa significaba cualquier lugar al que pudiéramos entrar. En la bañera random en la que despertamos ahí fue en verdad la peor noche de mi vida. El modo específico en que mi madre me vio por la mañana con todo el mauri evaporándose de sus ojos, ni siquiera pude llorar pero me transformó. ¿Cómo te cambió a ti? Y la vdd el glitter de carros rotos sobre terrenos y parques de juegos estaba perdiendo su lustre de todos modos y mi lujuria por ellos. Por un tiempo parecía que todo lo que tocábamos erosionaba un poco. Lo sabíamos y aún así dolía ser llamadas destructivas. Cada vez que nos levantábamos, nuestros dedos manchados de verde con anillos baratos, robados, todo el mundo retrocedía. Era difícil ser buena. Era difícil ser leal.
Yo Mis ojos están hechos de nuez moscada, ópalo y piedra de luna. Mis pechos cuelgan como gaitas mi piel caliente como linóleo. Mis dientes no son jugo de higos not te preocupes, dice mi amante y yo sonrío como un acordeón tocando waltzing matilda y canto mientras me siento junto al arroyo muerto. Cuando dejo caer mi cabello él piensa en buscadores de perlas y abulón. Por la noche mi tatuaje de loto perfuma la oscuridad, ven, amanecer, cubro mis brazos con jalea de uvas y espero las bocas de las abejas. Mi amante la piel de mi amante es un scone con mantequilla y jugo de sandía son sus labios. Su pelo es una pradera de yeguas del color de la miel manuka. Sus ojos son la sombra de una ópera y en los días fríos una arboleda de olivos. Sus dientes son blancas piedras sus manos rayos de sol y aquellas noches, voy cortando crisálidas de jubileo y me desvanezco. Él toca con mis manos honky-tonk, fuegos artificiales, sirenas de niebla, notas azules, trance, grillo y una serenata para cuerdas. Cuando sonríe pienso en mandarinas, ajenjo y flores de bambú. Él es el llanto de mi cosecha. Mi pozo de los deseos. Mis semanas de alabanza.
Esta temblorosa pantalla Luna falsa en la que transcribo mis anhelos Dice el sol ¿por qué no me dejas tocarte ya? Dice la luna mujer sangra Dice la Tierra extraño el beso de tus pies
Si pudiera desgarrar mi alma por un minuto y contraerme en la tuya prendería fuego a tus mares tempestuosos con mi lumbre y podríamos hincharnos y gritar en tormentas de fuego luego hervir lento hasta disolvernos en espuma como un sueño vago antes de despertar. Si pudiera desgarrar mis huesos por una hora me contraería en un minúsculo susurro desbaratada bajo tus uñas me enterraría en la línea de mugre para entender la mierda por la que luchas tan duro contra ti mismo. Si pudiera desgarrar mi piel por un día me contraería en un traslucido fantasma me cubriría con tu cuerpo dejaría que cada gota de ti se filtrara en mí para saborear lo que desata tu indiferencia. ¿Confusión, miedo o la consecuencia de la excitación? Si pudiera desgarrar mi capacidad de amar y contraerme en el pasado declinaría la invitación a cenar donde la oratoria de tu pulso vulnerable y labios dulces derritió las costillas de hierro que custodiaban a mi corazón de mariposa para dejarme flotando en la humedad entre mis piernas.
el cielo nocturno es un inmigrante que viene de un lugar desconocido la mitad del grupo volvió al pasado donde la comida era buena y el café caliente pero no nosotros tú y yo nos abrimos camino a través del denso polvo tras el carrusel ambos bromeando sobre tener hijos si tan solo los tuviéramos para dar excusas se necesita misterio y astucia para hacer eso dijiste con tu mirada sobre un lienzo muerto aquí es donde el artista viene a morir algo que no estaba en la declaración dijiste que las vidas que te probaste nunca parecían ajustar especialmente aquella que te esperaba en casa algunos del grupo volvieron enfermos de guerra aquél a quien más amabas fue hacia el futuro lo vimos junto al auto con sus pálidas manos sobre el capó aquello era la vida real aquello era contemporáneo él te contó que sólo dormía con mujeres lejanas así que te quedaste conmigo en el presente tal vez por el impulso de complicidad de oponerte a ti mismo hasta que el tiempo se superpusiera fuera de tus ojos se deslizara a través de hojas mojadas mas allá del campo llano y su zumbido de muerte lo suficiente para ver su larga y distante forma dijiste que quien se partía no éramos nosotros sino la tierra
Quiero tatuar mis piernas. No azules ni verdes sino negras. Quiero sentarme frente al tufuga sabiendo que me desea dolor. Quiero que saque su cincel y martillo y golpee mis muslos en toda su circunferencia como si caminara alrededor del mudo como si remara a través del océano Pacífico en una canoa sabiendo que una vez que has zarpado y puesto a los perros a bordo —ya no hay vuelta atrás, Bingo. Quiero mis piernas filosas como dientes de perro perros salvajes salvajes perros samoanos del sarnoso tipo que muerde a los extraños. Quiero mis piernas como pulpos, negros pulpos que cazan ratas para comer. Quiero incluso mis piernas como ciempiés negros cuya picadura se hincha durante semanas. Y cuando termine quiero que el tufuga se enderece y sepa que no son suyos que nunca lo fueron. Quiero asustar a mis amantes dejar que se sienten frente a mí y silben entre dientes.
perdóname —tengo una maldad— una clásica bebedora de whisky
como un recorte de cartulina de bette davis en un bar
una vez me senté en aquel bar —en boston— y empecé una pelea
con mi recorte de cartulina
pero el novio perfectamente respetable de aquel entonces
a quien no llamaba novio —porque
no se otorga permiso
a las malvadas entre nosotras para amar y afiliarse a los beneficios
la buena fe —el valor— y la inmunidad de
aquella grandiosa velocidad
con la que las malvadas
son desechadas—
oh dios —el terrible espectro de los metaestilos posmodernos— pastiche y odio propio —
es vasto en la habitación de mi maldad —nada está seguro—
ser malvada es fastidiar al débil—
su cuerpo humano— como carroña
en planos abiertos —como un punto
en un disco de nieve
el inverso de la maldad
es la mezquindad —mezquindad
como un bastardo o una enagua—
el mercenario susurrando
debajo de una falda—
ser mezquina es ser malvada sin tener poder—
pellizcar a una sirvienta para dejarle un moretón—
ignorar las misivas de un hombre bien intencionado
en favor de placeres de bar—
del profundo rojo mora de una bebida
maldad, en su máximo esplendor es crueldad—
la maldad es a crueldad como un asalto a un tiroteo—
crueldad es maldad con el poder del whisky —el poder de las mujeres— la arpía
siendo nada más que el carácter simpatético en el canon occidental
not hay nada divertido en volverse malvada sin poder
las malvadas sin poder están locas—
tienen discusiones consigo mismas
solas con sus almuerzos—
dan extraños e incómodos
discursos de apertura—
el poder de las malvadas es éste—
consignar motivos nobles a los otros—
quienes —en tu funeral— no tienen opción
sino levantar sus cuellos al viento—
caminar a través de la puerta
como hombres mejores—el poder
para imponerte a tantos
para salir un rato—
taylor, todos me vuelven fría pero nadie me da dinero a cambio
obviamente taylor —habiendo leído a simone weil—
sabes que herimos primariamente a nuestros compañeros—
y la crueldad es una forma de opresión pero la mezquindad
es el servicio secreto
de nuestra ruina colectiva—
asegurando cohesión social
en un sentido post-fordista e infantil—
como poner bebés
en un pozo de alquitrán —el susurro de un millar de faldas—
una sonrisa astuta —una risa seca—
un shot de dopamina al otro lado del monitor —como una polilla
estrellada contra el parabrisas de un kia
pero la maldad, taylor
es un acto de gran —e ingrata— generosidad—
not lo llamaré revolucionario pero
sin ella —tú no podrías vivir en la gran ciudad—
interpretando actos de amenaza con gran valor de producción
recibir malicia es una promesa por proyección—
por la lógica perversa de un universo de rubias—
de que un día serás tan grande
que nadie podrá golpearte
la malicia entre nosotras permanece en ciudades de tamaño medio
en bares mediocres —interpretando nuestras canciones country pop
de bajo costo
a una pequeña pero comprometida audiencia
de uno o dos
Sobre las autoras
Escritora, artista, ensayista, se dedica también al diseño e impresión tipográfica. Tiene un Master en Artes Visuales por la University of Auckland. Su trabajo se centra en ideas respecto a la imagen, el espacio visual y el dibujo, mismas que explora y combina en su escritura poética y ensayística. Su poema Cartografías I fue incluido en la selección de los mejores poemas de Nueva Zelanda de 2017 (Best NZ Poems 2017). Ha tenido numerosos reconocimientos y becas académicas y de creación, entre las que destaca la Kenndrick Smithyman Scholarship Award; también fue finalista en los Wallace Art Awards.
Nacida en 1995, poeta de ascendencia maorí. Su primer libro de poesía, Poūkahangatus (2018), fue ganador del premio Jessie Mackay. Cuenta con un Master of Arts por la Victoria University of Wellington. Ha sido galardonada con premios como el Adam Foundation Prize en escritura creativa por su obra titulada In a Fish Tank Filled With Pink Light. Su trabajo ha sido publicado en medios como Pantograph, The Spinoff, The Wireless, en la antología The Friday Poem: 100 New Zealand Poems, entre otros. En 2021 hizo una aparición en el video musical del single Solar Power de Lorde.
Antes Mariana Isara, nació en 1981. Es artista, poeta y forrajeadora. Entre su trabajo artístico destaca el del collage, mismo que realiza a mano con imágenes que halla en la vida cotidiana. Tiene un Master of Arts en Escritura Creativa por la Victoria University. En 2019 fue la Pasifika Writer en el Michael King Writers Centre.
Escritora, directora de proyectos de libros y editora de ascendencia maorí, china e inglesa. Desde 2011 es editora de Anahera Press. Su primera colección de poesía se titula Night Swimming (2013); sus poemas han aparecido en más de 50 revistas y antologías, entre las que se encuentran Poetry NZ, Essential NZ Poems, Puna Wai Korero y Landfall. Su trabajo como editora se ha centrado en la publicación de poesía maorí, en este sentido destaca su antología de 2018 Tātai Whetū: Seven Māori Women Poets in Translation.
Narradora y poeta de ascendencia samoana, tokeluana y portuguesa. Su trabajo escritural, tanto de poesía como de cuento corto, busca reclamar espacios y dar cabida a la narrativa de las mujeres del pacífico. Ha colaborado musicalmente en numerosas ocasiones con su pareja, Kingsley Spargo. Los poemas de Kim Meredith Melhuish, incluidos en esta antología, pueden escucharse interpretados con musicalización y voz de Spargo: https://soundcloud.com/kim-meredith-melhuish
Poeta y artista performática. Tiene un Master of Arts por el International Institute of Modern Letters. Su primer libro, con el cual ha recibido un gran reconocimiento, se titula Head Girl (2020) y fue editado por Te Herenga Waka University Press.
Narradora, poeta y performer de spoken word de ascendencia samoana. Fue ganadora de New Voices: Emerging Poets Competition en 2015, así como de Cooney Insurance Short Story Competition en 2016. En el área del slam, fue campeona de Going West Poetry Slam en 2018. Del mismo modo, fue reconocida en 2019 con el NZSA Mentor Programme.
Nacida en 1959, es pianista, novelista, poeta y cineasta. Cuenta con cinco volúmenes de poesía, cuatro novelas, un guion cinematográfico y un libro de ensayos. Su novela titulada The Last Days of the National Costume apareció en Listener’s Top 100 Books of 2013. Entre sus premios destacan el Bank of New Zealand Katherine Mansfield Short Story Award de 1985, el University of Auckland Literary Fellow de 1995, el Montana New Zealand Book Award for Poetry en 2004, New Zealand Post Book Awards en la categoría de poesía en 2013, el Nigel Cox Unity Books Award en 2014 y el Prime Minister’s Award for Literary Achievement en 2021. Asimismo, recibió una beca de la University of Auckland para hacer una residencia en el Michael King Writer’s Centre.
Nacida en 1986, es poeta, dramaturga, narradora y música. Tiene ascendencia samoana, mangaiana e irlandesa. En 2016 fue la representante de Nueva Zelanda en la Universidad de Iowa como parte del programa de residencias International Writing Program’s Fall Residency; más tarde formó parte como escritora residente en Island Institute en Sitka, Alaska. Su obra de teatro Rushing Dolls (2010) recibió numerosos premios y reconocimientos. Tanto su primer libro de poesía, Brown Girls in Bright Red Lipstick (Beatnik, 2012), como su primer libro de narrativa Tail of the Taniwha (2016) han sido aclamados por la crítica.
Poeta, ensayista y campeona de slam de origen samoano. Estudió Creative Writing en Manukau Institute of Technology. Su trabajo ha sido publicado en distintos foros, entre los que destacan Newsroom y la antología Ko: Aotearoa Tātou: We Are New Zealand.
Es autora de tres colecciones de poesía, todas publicadas bajo el sello de Victoria University Press. Sus poemas han sido antologados en numerosos medios, entre los que destacan Best New Zealand Poems en sus ediciones tanto de 2009 como de 2017, Wild Honey: Reading New Zealand Women’s Poetry (2019) y Short Poems of New Zealand (2018). Es fundadora y editora de Starling, publicación online de literatura. Actualmente trabaja en obtener su PhD en Creative Writing en University of Otago, centrando sus estudios en las relaciones entre mujeres, parálisis doméstica y forma poética.
Nacida en 1966, es poeta y autora de libros infantiles. Su ascendencia es samoana y europea neozelandesa. Tiene un Master of Arts por el International Institute of Modern Letters. Cuenta con seis obras publicadas, todas bajo el sello de Victoria University Press. Entre sus reconocimientos se encuentran el Fullbright-Creative New Zealand Writer’s Residency para realizar una residencia de escritura creativa en University of Hawai‘i. Fue ganadora del premio Emerging Pacific Artist, así como del Creative New Zealand Arts Pasifika Award. Fue nominada para el Premio de Letras Modernas en 2006 y recibió el Janet Frame Literary Trust Award. Durante The Queen’s Birthday Honours del 2020 fue señalada como Miembro de la Orden del Mérito de Nueva Zelanda. También es Poeta Laureada de Arts Foundation, gracias a lo que es reconocida como una de las artistas más sobresalientes de Nueva Zelanda. Es la primera mujer en ganar el Poetry Award de Ockham New Zealand Book Awards con su libro The Savage Coloniser Book en 2021.
Poeta y editora. Cuenta con un PhD en la University of Melbourne. Es co-directora de sick leave, proyecto de publicaciones y lecturas en vivo. Su trabajo ha aparecido en Cordite, Overland, The Suburban Review y The Spinoff, entre otros.
Poeta y editora. Tiene un Master of Arts en Creative Writing del International Institute of Modern Letters. Es editora en We Are Babies Press. Cuenta con dos volúmenes de poesía: Every Dark Waning (2016) y How To Live With Mammals (2021); este último le consiguió el segundo lugar en el Laurel Prize de 2021. Durante el Performance Arcade Summer Poets’ Showcase de 2021 fungió como co-coordinadora. Actualmente trabaja en la curaduría de una serie de lecturas de poesía titulada Last Friday Poems en Unity Books Wellington.

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