Adelanto
En este solo prado
Pablo Seguí
Publicación 2026 · Editorial El Enano Tulús
noche y día
¿Por qué será que leo
a destajo? Mis días
no saben ni de Elías
ni de José. No veo,
en cambio, por las noches,
cuando duermo, ni un libro
ni una letra. Así, vibro
sin palabras, soroches
los asfodelos. ¡Cómo
me gusta, sin embargo,
leer! ¡Y cuán amargo
y qué camino romo
es hallarme sin nada
al fin de la jornada!
y mirar las palomas comer
Fumo para toser
hilachas de sentido,
remoto bereber
que me da lo que pido.
Un narguile capaz,
un De Quincey a un costado:
como aquel cachafaz
que se instaló en un vado
con su porrito, así
preparo una botella
de palabras, ají
que lanza su más bella
oración, inspirada
en una luna helada.
tener y no tener
Gotean pensativos
los restos de una lluvia
que propuso tristeza
dentro y fuera de casa.
Pero yo estoy adentro
escribiendo estas líneas.
Afuera hay quien no tiene
dónde pasar la noche.
de tomar, nada
Vengo de hacer las compras.
Un carro cartonero
avanza a mi costado.
Le ofrezco algunas latas
que guardo en casa. Espera.
Apenas tengo dos.
Se las doy. Agradece
y sigue su camino.
no quisiera olvidar este poema
Ahora, corazón, que nada impide
que digas la verdad
en la alta noche donde se maquina
tu rostro verdadero,
¿la amabas? Tantos años que pasaron
entre un poema y otro,
el primero y el último, perdidos
en blogs que nadie lee,
¿la amabas? ¿O era a vos, a tu otro nombre,
a tu ideal, a sombras
de tu niñez y sueños? No sabés.
Aldonza, se llamaba.
desolación de la quimera
Una mesa repleta
de objetos indistintos
es lo que ves. El mundo
no ofrece mucho más.
¿Y esa graciosa haitiana,
fascinante, que un día
te tomó de las manos
y te besó? Una sombra.
¿Y la gente en las calles
cuando salís? ¿No sufren
y se sonríen? Siguen
respirando. Vos no.
Vos mirás en silencio
hacia objetos inertes.
hontanar de los años
Cuando hablo con mi madre
por celular su rostro
rejuvenece. Escucho
sus palabras y vuelven
los gestos ya pasados,
al parecer. Su rostro,
y esto es lo que me asombra,
durante las llamadas
es joven otra vez
y la luna de enero
benigna nos sonríe.
voces
Profundamente míos
son los temas que abordo.
Un perro que se lame.
Un libro que claudica.
Alguien sabe de mí
con secreta memoria.
Me conoce de siempre.
No me refiero a Dios.
Pablo Seguí (Ciudad de Córdoba, 1973). Es un melómano incurable y lee y escribe a tiempo completo. Ha publicado los siguientes libros de poemas: Los nombres de la amada (1999), Claves y armaduras (2005), Naturaleza muerta (2011), Otro verano y éste (2017), Animal de bien (2018), Noción de ritmo (2019), Lizard y otros poemas (2020), Babía (2021), La internación (2022), Remy LaCroix y otros poemas (2023), Poesía juvenil (1995-2011) (2024) y La derrota continúa (2025). Los poemas que se publican en Gambito de Papel son un adelanto de En este solo prado, que saldrá este año en la editorial El Enano Tulús.


👌 Excelente, Pablo Seguí!!
Maravillosos.
Alejandra Portela