El libro Continuidad de las marcas de María Urrutia obtuvo el Primer Premio en la categoría de «Crónicas» en el Concurso Tejeda de la Editorial Municipal de Córdoba (Argentina) en 2023. Tenemos el agrado de publicar, con el permiso de la autora, los dos primeros capítulos.
1.
La única regla del viaje es:
no vuelvas como te fuiste.
Vuelve diferente.
Anne Carson
Los viajes son impredecibles.
En la mañana están alertas, mezclan las medias -las tuyas tienen rayas- hay tres zapatos de distintos pares. Se visten celebrando el día, reencarnan entre sí como si un solo aliento les saliera de la garganta cambiando el color de las cosas. Se lavan la cara y se reconstruyen como los brazos de los pulpos al atardecer.
Él no terminó nada en la academia, pero lee los graffitis de las paredes y sabe quién los pintó y por qué. Un olfato de perro que entra en las grietas de los que andan de a pie.
Tiene además una leve inclinación hacia los árboles, en especial el genealógico. A quién no encandila la raíz.
Usa boina negra, toma un vino espeso en el Centro Basko de la calle 48, pide bacalao al pil pil. Quiero comer este bacalao con los baskos de verdad gruñe mientras mastica, paga sin mirar la cuenta, deja propina, diez por ciento es justicia social. En eso nunca falla.
Dos años ahorraron para el ida y vuelta low cost categoría turista, sin menú y equipaje de mano.
Llevan queso en el tapper, jamón, Criollitas y dos sobres de mayonesa de estación de servicio.
Los alemanes del C18 y C19 hacen que no miran pero miran y mueven la cabeza de lado a lado desaprobando el tapper y compartiendo el malestar de la cultura.
Viajar es esquivar la propia lengua por un rato, dijo ella sin medir la propia lengua. Y él se mordió la propia lengua para no lidiar con ella.
Carretean con el avión. Los del C18 y C19 se prenden de los dedos, susurran algo tipo “oración de Jesús”. Ellos son más valientes, él viene del conurbano profundo, del barrio de los monoblocks pintados de color. En ese barrio hay charcos como lagos, pero nadie se ahoga allí.
Ella viene de otros ahogos. No los nombra nunca.
El estómago se les hunde un poco, se aplasta sobre el cinturón de metal, ella presiona el botón-socorro-azafata, la azafata tarda un poco, piden alguna bebida con alcohol pero no les toca, su pasaje es sin auxilios. La deserción de la cueva tiene precio. El precio que pone el dueño y su máquina de embolsar.
Desde el corte del cordón, la marca de partir estáen el cuerpo, más honda y oscura que el ombligo.
Ella acomoda el estuche con los anteojos negros y el diario de viaje con listas de lo que quiere ver. A medida que vea, tacharácon marcador rosa su catálogo de expectativas. En la primera hoja escribió Bitácora: de Villa Tesei al primer mundo. No volveremos igual.
Y dibujó un emoji de corazones sobre las iniciales de los dos.
Voy a sembrar el camino de migas, escribe ella sin ningún pan en su haber.
18 de septiembre, Ninguno de los niños que fuimos ha muerto. Vamos hacia algún acontecimiento, escribe en su bitácora, y la cierra porque pasaron treinta horas, tocan suelo y hay ruido de turbinas y sol.
2.
Entraron a Barcelona con el aullido de Freddy Mercury en los pequeños auriculares, uno en la oreja de ella, el otro en la de él. A veces un tironeo los desacompasa, pero pronto vuelven a la distancia exacta. Él tararea en voz alta, mamaaaa, ella se ríe, tienen ritos piensa, como debe ser.
¿Cómo se sostiene la belleza?
La belleza doblega al más rebelde, lo inclina hasta dejarlo descalzo, mendigo del resplandor.
En Barcelona vive Gaudí. Ese astro imposible, curvado en las esquinas, una marca, un patrón que insiste, un cacarol de órbita infinita.
Pétalos ramas olas de piedra, la simetría del mundo, manijas en las manos y la silla curva que se engancha en la cadera.
Silencien al guía, no se precisa explicación, nada detiene la luz.
Yo ordeno la luz, dijo Gaudí.
Entraron sin baqueano.
El aire rebota en los vitrales, el Cristo cuelga de la nada, hay juegos en el cielo. Alguien se hamaca sobre los seres, autoriza el color. Hay Alguien allí.
La Sagrada Familia les dio miedo.
Ella mostró los dientes y posó para la selfie con las flores de roca a sus espaldas. Él cayó de rodillas. La multitud pasó cerca de su cuerpo sin rozarlo.

Nada podría tocarlo. Se acordó de las cosas más grandiosas, el gol de Maradona, la fuente de Lola Mora, la cancha de Boca. Se acordó de la madre, de la marchita, de la foto de Evita despeinada, de las sábanas de hotel perfumadas con lavanda. Se acordó de su primer cuarto, la peregrinación a Luján, su primer trabajo, su primera novia.
Pensó en rezar.
Ella le tocó el pelo, lo levantó despacio, le mostró la pila bautismal y los espejos, lo llevó hasta el pilar de vidrio hundido. Después se sacudió el aire sagrado como se sacuden los perros mojados, y lo devolvió al ruedo.
Compraron un recuerdo de turistas en el shopping de salida. El lápiz tenía forma de torre licuada, Para hacer las cosas bien, es necesario primero el amor, después la técnica, dijo Gaudí.
¿Cómo se apaga esta estrella, aplastada debajo de un tranvía?
María Marta Urrutia nació el 9 de diciembre de 1954 en Eva Perón (nombre de la ciudad de La Plata en esos años).
Es profesora de Filosofía y Pedagogía, Licenciada en Trabajo Social y Especialista en Edición de textos.
Trabajó como compiladora y editora en el Informe de intervención Programa Acción Niñez (APDH La Plata, 2011), en el Manual de formación de capacitadores (Fuerza Solidaria, 2011), en Palabra de trabajador, concurso de relatos Haroldo Conti (Municipalidad de San Martín, 2014), en Cuenta conmigo, cuentos y relatos Juana Azurduy (Edulp, 2015), en Esa ciudad, relatos breves Rodolfo Walsh (Ed. Patria Grande, 2017), en El cuidado del otr@, la comunidad y el territorio (Municipalidad de San Martín, 2019), en Ley Micaela Bonaerense, Género y trabajo estatal (Ministerio de Mujeres Género y Diversidad, Gobierno Pcia.Bs As).
Publicó El mar suspendido (Ed. Parque Moebius, 2013) novela ganadora del primer premio Aurora Venturini, El Cordón Sagrado (Prueba de Galera Editoras, 2019), Ningún suspensivo explica (Pablo Amadeo Editor, 2020), Vademécum de sobrevivientes (Prueba de Galera Editoras, 2021) y Los trapos al sol (Prueba de Galera Editoras, 2023). Participó con sus poemas en las antologías del Atlas de Poesía Argentina (Edulp, 2017) y Malverso 2020. Ganó el Primer Premio Tejeda de La Editorial Municipal de Córdoba con su crónica Continuidad de las marcas.
Integra desde 2019 la editorial Prueba de Galera Editoras como editora principal.
