"La Forêt aux Souvenirs" (1962), de Papa Ibra Tall (Crédito: National Archives and Records Administration / Dominio público)

3 poemas de Léopold Sédar Senghor, por Aine Aldazabal

TRES POEMAS DE LÉOPOLD SÉDAR SENGHOR

Traducción de Aine Aldazabal

Tanto en lo poético como en lo político, la obra del senegalés Léopold Sédar Senghor (1906-2001) se articula en torno a la búsqueda de reconciliación entre dos mundos en tensión. Si, por un lado, en sus años como estudiante de Letras en la Sorbona se convierte en teórico y portavoz del movimiento de la négritude, que funda junto a compañeros como Aimé Césaire y Léon-Gontran Damas; por el otro, nunca se le dejarán de reprochar su mirada indulgente sobre los colonizadores, su apuesta por el mestizaje frente a la revolución y su elaboración de una idea de la cultura negroafricana que reproduce los estereotipos mediante los cuales el europeo justifica la opresión. Tras la dura experiencia de la Segunda Guerra, Senghor se afirma como figura pública gracias a la publicación de su celebrado primer poemario, Cantos de sombra (1945), y de su nombramiento como diputado socialista por Senegal en la Asamblea Nacional Francesa (1946). La imagen del África que elabora en Cantos de sombra es la de un paraíso perdido: una tierra femenina, mágica y sensual que se identifica tanto con los recuerdos de infancia como con la memoria mítica de una edad de oro precolonial. A esa imagen se contrapone la del continente europeo, geométrico y racional, que asume no el papel de adversario, sino el de un amante junto a quien se llegará a gestar una cultura mestiza capaz de trascender las antinomias. El ideal de integración cultural que atraviesa su obra poética se proyecta también sobre su convulsa carrera política, la cual lo llevaría a ejercer durante veinte años la presidencia de Senegal, antes de conducirlo, en un revés de fortuna, de regreso a Francia. Alejado definitivamente de su tierra natal, allí pasaría a integrar la Academia Francesa de Letras, antes de morir, en 2001, en la comuna normanda de Verson.

La reflexión senghoriana sobre la forma poética da cuenta de una tensión simbólica que la alinea con el resto de su imaginario: de acuerdo con el autor, mientras que el decasílabo y el alejandrino franceses son versos de cadencia rígida y repetitiva, la poesía oral africana en lengua wólof, de base acentual, es infinitamente variada. Si algunos africanistas europeos la calificaron de monótona, fue porque confundieron el ritmo del poema con el de su acompañamiento instrumental. Sin embargo, es precisamente por no haber roto el pacto con la música que el poeta negroafricano es capaz de elaborar, sin preocuparse por el recuento de sílabas, un poema intensamente rítmico, caracterizado por el empleo de la aliteración, las rimas internas, los paralelismos sintácticos y los “silencios rítmicos” de duración determinada. En este sentido, el proyecto poético de Senghor se consagra al desarrollo de un verso híbrido que permita trasladar la cadencia musical de la poesía wólof a la lengua francesa. Dentro de esa lógica rítmica, sus versos largos de métrica irregular y puntuación idiosincrática no carecen de medida, sino que responden a las exigencias de la base musical propia de la poesía oral para asignar a cada elemento su justo lugar.

Que la poesía de Senghor está concebida para la recitación oral se hace evidente en su puntuación expresiva, ajena a los usos de la prosa, en el carácter hipnótico de sus patrones rítmicos, en un empleo singular de las mayúsculas con valor enfático o incluso en su incorporación de vocablos africanos adaptados a la fonética del francés. Las versiones aquí vertidas de tres de sus poemas procuran emplear los mismos procedimientos para intentar reproducir, en su traslado a la lengua castellana, el efecto sonoro de los poemas en francés. Se recurre a combinaciones de segmentos imparisílabos, más acordes con la sonoridad del castellano, a fin de recrear el efecto de los parisílabos que componen los versets (versos largos o, literalmente, “versículos”) característicos del poeta. La convención francesa del empleo de mayúscula inicial en cada verso se adopta porque permite preservar mejor la puntuación expresiva (además de que, en la obra de Senghor, sirve también para destacar la distinción entre el poema en versets y la prosa lírica). Los topónimos y otros vocablos africanos son adaptados a la fonética castellana. Al priorizar la sonoridad de las versiones resultantes por sobre otras consideraciones, este trabajo de traducción se inscribe en un proceso de mestizaje que se halla, a fin de cuentas, en línea con el proyecto del autor.

NOCHE EN SINE

Mujer, posa en mi frente tus balsámicas manos, tus manos más suaves que pieles.
En lo alto, se mecen las palmeras que silban en la brisa de la noche
Apenas. Ni siquiera una canción de cuna.
Que el ritmo del silencio nos arrulle.
Escuchemos su canto, escuchemos latir nuestra sangre sombría, escuchemos
Latir el pulso profundo del África en la bruma de aldeas perdidas.
Ya la lenta luna desciende a su lecho de mar en calma
Ya los raptos de risa se sosiegan y hasta los narradores
Cabecean como el niño en la espalda de su madre
Ya los pies del danzante se entorpecen, se hace torpe la lengua de los coros alternos.
Es la hora de la estrella y de la Noche que sueña
Reclinada sobre este cerro de nubes y arropada en su amplio paño lácteo.
Los techos de las chozas relumbran tiernamente. ¿Qué les dicen, con tanta reserva, a las estrellas?
Dentro, el fogón se extingue entre la intimidad de olores agrios y dulces.
Mujer, alumbra ya la lámpara de manteca, que conversen en torno familiares y Ancestros, mientras los 
niños duermen.
Escuchemos la voz de los Ancianos de Elisa. Exiliados como nosotros
No han querido morir, disipar en la arena el torrente seminal.
Que escuche, en la humareda de la choza que visita un reflejo de almas auspiciosas
Mi cabeza en tu cálido regazo como al salir del fuego un dang humeante
Que respire el olor de nuestros Muertos, que distinga y difunda su voz viva, que aprenda a
Vivir antes de hundirme, más que el buzo, en las altas profundidades del sueño.

NUIT DE SINE (CHANTS D’OMBRE, 1945)

Femme, pose sur mon front tes mains balsamiques, tes mains douces plus que fourrure.
Là-haut les palmes balancées qui bruissent dans la haute brise nocturne
À peine. Pas même la chanson de nourrice.
Qu’il nous berce, le silence rythmé.
Écoutons son chant, écoutons battre notre sang sombre, écoutons
Battre le pouls profond de l’Afrique dans la brume des villages perdus.
Voici que décline la lune lasse vers son lit de mer étale
Voici que s’assoupissent les éclats de rire, que les conteurs eux-mêmes
Dodelinent de la tête comme l’enfant sur le dos de sa mère
Voici que les pieds des danseurs s’alourdissent, que s’alourdit la langue des chœurs alternés.
C’est l’heure des étoiles et de la Nuit qui songe
S’accoude à cette colline de nuages, drapée dans son long pagne de lait.
Les toits des cases luisent tendrement. Que disent-ils, si confidentiels, aux étoiles ?
Dedans, le foyer s’éteint dans l’intimité d’odeurs âcres et douces.
Femme, allume la lampe au beurre clair, que causent autour les Ancêtres comme les parents, les enfants au lit.
Écoutons la voix des Anciens d’Elissa. Comme nous exilés
Ils n’ont pas voulu mourir, que se perdît par les sables leur torrent séminal.
Que j’écoute, dans la case enfumée que visite un reflet d’âmes propices
Ma tête sur ton sein chaud comme un dang au sortir du feu et fumant
Que je respire l’odeur de nos Morts, que je recueille et redise leur voix vivante, que j’apprenne à
Vivre avant de descendre, au-delà du plongeur, dans les hautes profondeurs du sommeil.

IN MEMORIAM

Es Domingo.
Temo a la masa de mis semejantes con rostro de piedra.
De mi torre de vidrio que habitan las migrañas, Ancestros impacientes
Contemplo los tejados y las colinas en la bruma
En paz: las chimeneas, adustas y desnudas.
Al pie duermen mis muertos, todos mis sueños hechos polvo
Todos mis sueños, sangre gratuita derramada por las calles, mezclada con la sangre de las carnicerías.
Y ahora, desde este observatorio como del arrabal
Veo mis sueños dispersos por las calles, recostados al pie de las colinas
Como los guías de mi raza a la orilla del Gambia o del Salum
Del Sena ahora, al pie de las colinas.
¡Déjenme pensar en mis muertos!
Ayer fue el día de Todos los Santos, aniversario solemne del Sol
Y ni un solo recuerdo en ningún cementerio.
Oh, Muertos, que siempre rehusaron morir y que supieron resistir a la Muerte
Hasta Sine hasta el Sena, y en mis frágiles venas, mi sangre irreductible
Guarden mis sueños como hicieron con sus hijos, los emigrantes de las delgadas piernas.
¡Oh, Muertos! Defiendan los tejados de París en la bruma dominical
Los tejados que guardan a mis muertos
Para que, desde el peligroso resguardo de mi torre, descienda hacia la calle
Con mis hermanos de ojos claros
De manos duras.

IN MEMORIAM (CHANTS D’OMBRE, 1945)

C’est Dimanche.
J’ai peur de la foule de mes semblables au visage de pierre.
De ma tour de verre qu’habitent les migraines, les Ancêtres impatients
Je contemple toits et collines dans la brume
Dans la paix – les cheminées sont graves et nues.
À leurs pieds dorment mes morts, tous mes rêves faits poussière
Tous mes rêves, le sang gratuit répandu le long des rues, mêlé au sang des boucheries.
Et maintenant, de cet observatoire comme de banlieue
Je contemple mes rêves distraits le long des rues, couchés au pied des collines
Comme les conducteurs de ma race sur les rives de la Gambie et du Saloum
De la Seine maintenant, au pied des collines.
Laissez-moi penser à mes morts !
C’était hier la Toussaint, l’anniversaire solennel du Soleil
Et nul souvenir dans aucun cimetière.
Ô Morts, qui avez toujours refusé de mourir, qui avez su résister à la Mort
Jusqu’en Sine jusqu’en Seine, et dans mes veines fragiles, mon sang irréductible
Protégez mes rêves comme vous avez faits vos fils, les migrateurs aux jambes minces.
Ô Morts ! défendez les toits de Paris dans la brume dominicale
Les toits qui protègent mes morts.
Que de ma tour dangereusement sûre, je descende dans la rue
Avec mes frères aux yeux bleus
Aux mains dures.

A LOS TIRADORES SENEGALESES MUERTOS POR FRANCIA

Aquí está el Sol
Que ablanda el pecho de las vírgenes
Que sobre bancos verdes anima a los ancianos
Que de su tierra madre a los muertos levantaría.
Oigo el ruido de los cañones: ¿viene de Irún?
Se plantan flores sobre las tumbas, se consuela al Soldado Desconocido.
A ustedes, mis hermanos oscuros, nadie los nombra.
Se promete la gloria de los futuros muertos para quinientos mil de sus hijos, las gracias dadas de 
antemano, futuros muertos oscuros
Die schwarze Schande!

Escuchen, Tiradores Senegaleses, en la soledad del barro negro y de la muerte
En esa soledad suya sin ojos sin orejas, más que en mi piel sombría en la profundidad de la Provincia
Sin siquiera el calor de esos camaradas que antes se tendían apretados contra ustedes, en la trinchera o antes en el concilio de la aldea
Escúchenme, tiradores de piel negra, aunque estén sin orejas ni ojos en su triple fortaleza de noche.

No hemos arrendado plañideras, ni tampoco las lágrimas de sus anteriores esposas
De ustedes, ellas no recuerdan más que los ataques de ira, y prefieren el ardor de los vivos.
El lamento de las plañideras demasiado nítido
Demasiado velozmente los rostros de sus esposas se secaron, como en la estación seca los torrentes 
del Futa
Las lágrimas más cálidas demasiado veloz y claramente bebidas por las comisuras de olvidadizos labios.

Les traemos, escúchennos, los que deletreamos sus nombres en los meses de sus muertes
En estos días de temor sin memoria, les traemos la amistad de los camaradas de su generación.
¡Ah! Si un día pudiera, con voz color de brasa, si pudiera cantar
La amistad de los camaradas ferviente como entrañas y delicada, fuerte como tendones.
Escúchennos, muertos yacientes en la profundidad acuática de los llanos del Norte y del Este.
Reciban este suelo rojo, bajo el sol estival el suelo enrojecido de sangre de las hostias blancas
Reciban el saludo de camaradas negros, Tiradores Senegaleses
¡Muertos por la República!

AUX TIRAILLEURS SÉNÉGALAIS MORTS POUR LA FRANCE

Voici le Soleil
Qui fait tendre la poitrine des vierges
Qui fait sourire sur les bancs verts les vieillards
Qui réveillerait les morts sous une terre maternelle.
J’entends le bruit des canons – est-ce d’Irun ?
On fleurit les tombes, on réchauffe le Soldat Inconnu.
Vous mes frères obscurs, personne ne vous nomme.
On promet cinq cent mille de vos enfants à la gloire des futurs morts, on les remercie d’avance futurs morts obscurs
Die Schwarze Schande !

Écoutez-moi, Tirailleurs sénégalais, dans la solitude de la terre noire et de la mort
Dans votre solitude sans yeux sans oreilles, plus que dans ma peau sombre au fond de la Province
Sans même la chaleur de vos camarades couchés tout contre vous, comme jadis dans la tranchée jadis dans les palabres du village
Écoutez-moi, Tirailleurs à la peau noire, bien que sans oreilles et sans yeux dans votre triple enceinte de nuit.

Nous n’avons pas loué de pleureuses, pas même les larmes de vos femmes anciennes
Elles ne se rappellent que vos grands coups de colère, préférant l’ardeur des vivants.
Les plaintes des pleureuses trop claires
Trop vite asséchées les joues de vos femmes, comme en saison sèche les torrents du Fouta
Les larmes les plus chaudes trop claires et trop vite bues au coin des lèvres oublieuses.

Nous vous apportons, écoutez-nous, nous qui épelions vos noms dans les mois que vous mouriez
Nous, dans ces jours de peur sans mémoire, vous apportons l’amitié de vos camarades d’âge.
Ah ! Puissé-je un jour d’une voix couleur de braise, puissé-je chanter
L’amitié des camarades fervente comme des entrailles et délicate, forte comme des tendons.
Écoutez-nous, Morts étendus dans l’eau au profond des plaines du Nord et de l’Est.
Recevez ce sol rouge, sous le soleil d’été ce sol rougi du sang des blanches hosties
Recevez le salut de vos camarades noirs, Tirailleurs sénégalais
MORTS POUR LA RÉPUBLIQUE !

Sobre la traductora

Aine Aldazabal (Tigre, 1989) estuvo, quizás, más cerca que nunca de la poesía en sus años de formación, durante los cuales fue premiada en algún que otro concurso, participó de alguna que otra antología y se sentó en el Sillón del bardo de la colonia galesa de Gaiman, Chubut. Más adelante, estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires, pasó por la especialización en Traducción literaria de la misma institución e intentó ganarse la vida de algunas maneras bastante insólitas. Actualmente se desempeña como becaria doctoral en Estudios medievales en la Universidad de Edimburgo y traduce para despuntar el vicio.

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