Silencio frutal
Todo beso bien puesto aturde
a las jirafas del edén,
todo bien acariciado cachete
asusta a las estrellas
como mosquitos que submarinizan.
Toda la caricia regiamente acariciada,
ni viscosa, ni suelta,
ni mamenga, ni en puntitas,
con talento azul
y con ángel pocolento acariciada
provoca,
si no una maraña celestial
a rastrón de la vida,
un silencio frutal impresionante,
un vacío mujeriego
tal que sube
a la lluvia por las piernas,
y, pobre, desbarranca en horizonte
la medusa del aire.
En fin, si quiero
redondear este cariño,
todo toqueteo de jardín,
todo mimo fantástico y sensual
en tiempo y forma,
con justa proporción de raíz y de vuelo,
con babosa lentitud de caracol calcomanía
y aérea y lírica y tibia
velocidad de nube florada,
no tiene perdón de Dios,
por eso hay que hacerlo.
(en Superjardín, En Danza, 2010 y en nº 4 Plantas, En Danza, 2017)
Campito II
aún ahí me alcanzo a ver
en una nitidez de a ráfagas
no deja de quemar
la imagen
sin fin
trepado a un ceibo viejo del campito frente a casa
sentado en una rama horizontal
corteza blanquecina piel de víbora
se quiebra de pronto
y en medio de la siesta caigo
y entonces soy más solo y más en medio
pozo de sol
pastizales insolados
boquiabierto como el pez
que suelto a tierra
aletea y se retuerce
y cuerpea una rabia
resbalosa
de agua ausente
se desborda
la vista, se suspende
el sentido
doy un paso o unos pasos
que no dejan de ser uno
quedar sin aire
te inunda de luz
de río raíz / podría haber sido un haiku, elandamio ediciones, 2020.
Ojos del jaguar
a Miguel Ángel y María
Esa noche se cortó la luz en Punta del Diablo,
pero el sol de un vino ya nos cabalgaba en las venas
y en las lenguas quemaban como amor las estaciones,
y entonces Miguel nos enseñó desde el balcón de la cabaña
los ojos del jaguar sobre la boca del océano
haciendo pivotar nuestro asombro
en el faro de los barcos pescadores.
El tiempo es constelación de tiempos,
el instante es una trenza
de pretéritos presentes y futuros anteriores,
cuando el deseo trabaja
a la par de la muerte
un silencio en contrapunto
desde el carozo del cuerpo.
Vi o entendí, y ahora
lo escribo y no dejo de perderlo,
el poema -como el tiempo- empieza a ver
lejos del equilibrio.
Viaje relámpago
(anotaciones)
I
Lo que enseña
el relámpago sigue
su viaje en mí.
Hacer, de la palabra,
trueno. Contar,
con el sonido, la luz.
II
Pasar en el poema
del silencio muerto
al silencio vivo.
III
Un símbolo, un matema
a la espera del rayo
como Frankenstein.
IV
Ganarle tierra al mar
de lo insabido.
El saber en su límite
haciendo pólder.
V
Un converso
el que conversa
no sin duda
no sin canto
con verso.
VI
Encontrarle
el ritmo
a un no sé.
La creación
es la forma
de hacer Tiempo
***
Martín Pucheta (Gualeguaychú, 1981) publicó Superjardín (En danza, 2010), río raíz/podría haber sido un haiku (elandamio, 2020), Matota (Palo Santo, 2022; La Gota, 2010), Aerolinda (La Gota, 2017) y Yoeta (Palo Santo, 2023). Plaquetas de edición artesanal: Tocar de oído (2015) y Estudios del Cambio (2017). Canta y compone canciones: Sauce Thénon es su actual banda de rock. Trabaja en escuelas secundarias como profesor de lengua y literatura.

