Selección de poemas, Leopoldo «Teuco» Castilla

SUDESTE

Tiene temperatura de parto

la noche de Bangkok. La oscuridad

oleosa

corrompe lo que va a sobrevivir,

asfixia la cuchillería

de los peces secos,

entumece el verde

 para que al alba tenga su ataúd el agua

y en los mercados

la misma luna

menstrua

en el bulto que duerme en la vereda

y en el ojo del gallo

que peleará mañana.

 No pasarán de esta noche

el dios grasiento que las moscas

desahogan,

el árbol enfermo por su propio perfume

donde un hermafrodita ofuscado

se ama,

este cirio que ha debilitado el infinito

ni los fuegos llorones de fritangas.

Todos, empobrecidos, girando lentos

en esta resaca de la selva y el mar.

El día sigue oculto

en la noche

como el sol dentro de una iguana

es esta corona de flores amarillas

que flota

ultrajada

en el río.

todavía caliente

todavía sagrada.

 El hombre se ve entero

en el ojo del animal

dentro de una gota

 cayendo todavía en el aluvión de los astros. 

Y ve el tigre tatuado por las llamas del sol 

el tigre

clandestino

pisando apenas para no incendiar los campos. 

Mira la víbora, guante del rayo,

 la astronomía de la araña, 

los nervios del relámpago en la cebra, 

los meteoritos de los escarabajos, 

la noche insepulta del toro 

y la lujuria constelada del saurio. 

Todo el cosmos preso en la manada. 

Menos el colibrí que tiembla, fijo en el aire. 

Ese 

recién está llegando. 

Desimantándose:

La anciana dormida bajo dos paraguas

como en el oído de la muerte;

la vaca transparente que se va,

celestial, a su niñez antigua;

el peluquero cuyas manos trinan;

la única víscera que cuelga de la carnicería

su reloj de sangre;

los ciclistas que huyen de sí mismos

como un número

 perseguido por sus ceros

y las ventanas donde se hunden, veladas, las mujeres,

las de órbitas

desnudas hasta la luna,

desimantándose.

A mitad del aire:

El santón que no sabe dónde ir a nacer;

la comida que sobrevuela la ciudad

de cuervo en cuervo, igual que la arquitectura

de mono en mono

se desarticula y se dispara

y el elefante, sí, el elefante en el aire

de tanto que no ha muerto

y el sándalo, ese perfume descalzo y el tambor 

de flores hilvanando mujeres, pétalos, camiones,

dioses y caballos

y en el aire también

la tormenta que hipnotiza

los cabellos del anciano

Las canoas traían el rambután,
en vela
la sandía amarilla, durián y mango,
fueguitos
descorazonados
de sus casas
y recién asesinada
la carne
que no pueden tocar las mujeres
porque ellas tienen
la carne imaginaria.

En el mercado flotante
la muchacha de siete sombreros
vendía la risa
del maíz
del ananá
la lámpara
y al ofrecer el color
en celo de una fruta
traficaba una esclava

para que un hombre
un fruto
devore a otro fruto
una gravedad a otra
y se despierte el mundo
sexuado
por sus desapariciones.

Han vendido el día.

El río se desierta

la corriente se roba una naranja.
En la sombra del agua
pasan víboras,
las últimas
horas sueltas.

Al difunto

le vuelve la sombra al cuerpo.

Se dicen adiós

ya no tiene quien lo siga,

ella se ha ido demasiado lejos

dentro de él

dobladita

como un pañuelo.

Un hombre

cae

hasta perder su nombre

el futuro no alcanza

la velocidad de la sangre.

En el salto

sólo el salto es alguien.

Nadie es nadie

cuando la comparsa

danza

en su jardín carnívoro

sólo un voltaje

de espejo a espejo,

en el baldío

la luna raída

del sexo de los mendigos,

el suicidio

de los caballos

y la batalla de los pandilleros

la azulada violencia

prenatal

donde un precipicio

devora a otro

precipicio.

El canal recoge

una pluma de garza

un coágulo de sangre

dos lentejuelas

y una navaja

De eso se alimenta.

Y de una flor

intacta

sobre el agua muerta.

Leopoldo «Teuco» Castilla ( n. Salta, Argentina 27 de marzo de 1947) es un escritor, poeta y ensayista argentino.​

En 1976 se exilió en España, perseguido por la dictadura militar. Allí ejerció como periodista y titiritero. Actualmente vive en Buenos Aires.

​ Sus poemas hacen referencia a su tierra natal, a las añoranzas del emigrante, y a sus viajes por un sinfín de países y regiones del mundo.

Premio Konex 2014. Jurado Premios Konex 2024. Autor de de libros de poesía, narrativa y ensayo. Entre sus publicaciones recientes, se encuentran las obras de poesía Viento Caribe (2015, traducido al inglés y al francés); Poesón (al universo), Era el único planeta que cantaba, Antología poética y Nacer incendia Antología Poética (2016); Ngorongoro y La tienda de los milagros Antología personal (2017); El caminante Antología poética, Paralelo al paraíso Antología poética, Baltasar y la Antología poética Il pendolo del mondo (2018); El ejército de terracota (plaqueta), Ciego en una jaula de mariposas (edición de homenaje al autor, con poemas suyos y pinturas originales de Gabriela Aberastury y Mariano Cornejo), El don del alabado y La última piel del mundo (2019); Como si hubiera pasado una garza, Jerusalén, el tigre de dios y Poesía de la física. Sus poesías fueron traducidas al francés, inglés, italiano, alemán, portugués, sueco, turco, macedonio y chino. Fue invitado por la Unión Soviética para escribir el libro Diario en la perestroika (1990). Sobre su cuento La Redada se filmó el largometraje homónimo dirigido por Rolando Pardo. Obtuvo numerosos premios internacionales y nacionales, entre otros, el Primer Premio de Poesía de la Ciudad de Buenos Aires, el Primer Premio de Poesía del FNA y el Premio Esteban Echeverría. Fue condecorado por su trayectoria por la Universidad de Carabobo de Venezuela. Es Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Salta, título que se le confirió por su obra poética y por su lucha en defensa de la naturaleza.

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