Poesía
Cómo hacer un arroyo
Alejandro Crotto (Buenos Aires, 1978)
Es imposible y fácil. Lo primero
es que te cruce un río verdadero.
Lo segundo es que deje la pendiente
traer cavando el agua transparente
y hacerla entrar en la cañada vieja
que baja entre las piedras y se aleja
pasando las acacias y después
al cauce principal vuelve otra vez.
Para empezar: ir temprano a las cañas
y rezarle a la Virgen –las arañas
atentas en sus telas de rocío
esperan, y de fondo suena el río–
y después a cavar. Algo de juego
en esto de ir abriendo el paso ciego,
en notar cómo siempre fiel avanza
ocupando el vacío el agua mansa
–el agua que si está trabada espera;
el agua que enseguida se acelera.
Y en las horas se ahonda cada día
un espacio de líquida alegría:
ir viendo lo que pide la corriente
y feliz entregártele obediente
con la pala y el pico y la barreta,
toda tu fuerza y tu atención completa,
tus ojos y tus piernas y tus manos
cavando el corazón de los veranos.
Y un día ya está hecho. Corre y canta
de una punta a la otra el agua santa.
Entonces recorrelo caminando
desde el principio viendo y escuchando
la gravedad del agua vuelta gracia,
el viento entre las hojas de la acacia.
Y en donde acaba, entrá con él al río
y salí con el cuerpo vivo y frío.
Y llenate de sol, que las palabras
también están queriendo que las abras.
Poema de Alejandro Crotto (Buenos Aires, 1978). Publicado en Gambito de Papel n.º 15, junio de 2022.


