Selección de «Un objeto cualquiera» (poemario), de Carlos Vicente Castro

Carlos Vicente Castro (Zapopan, México, 1975) es uno de los poetas contemporáneos más relevantes en la escena tapatía y nacional. Fundó y dirigió la revista de poesía y artes visuales Metrópolis de 2008 a 2016. Además, ha publicado los libros de poesía Un objeto cualquiera (Mano Santa, 2025), Teatro de títeres (Palíndroma, 2024), Zapping (El Viaje, 2022), Late night show (Cinosargo, 2021) y Salida de emergencia (Mano Santa, 2020), entre otros. Actualmente es profesor del Taller de Escritura Creativa en el ITESO, así como del Taller Literario “Elías Nandino” en Cocula, Jalisco. En 2023 impartió el Taller de Poesía Guadalajara Capital Mundial del Libro. En este caso, les compartimos una selección de su más reciente poemario, Un objeto cualquieraI, publicado por Mano Santa Editores en su colección «Prueba de autor».

SOLAMENTE

importa tomar un objeto cualquiera
una impresora un bote de agua vacío
la impresora sin cartucho imaginemos aunque lo tenga
el librero lleno de libros sin libros
la computadora con archivos estropeados
imaginemos
un hombre sin alma desalmado un fantasma
eso es un hombre sin cartucho como un bote de agua vacío
imaginemos
un hombre en un cuarto solo un libro de letras tachadas
imaginemos una casa sin palabras sin nadie
ni reflejos en sus muebles sus espejos deformes
una casa es un hombre
imaginemos
un hombre no es una casa
imaginemos
un hombre o una impresora sin cartucho
un bote de agua vacío una computadora trabada
imaginemos
no es que pretenda aniquilarlo
no sé por qué dirige sus pasos hacia fuera
el hombre es una casa cuando quiere
la casa vacía espera

ENIGMA

Sale a medianoche del departamento
hacia las vías del tren.
En las raíces de un árbol enorme
la banqueta es un mapa de rupturas.
Una llanta descansa de girar entre hojas secas
y trozos de bolsas de plástico.
Una ventana del edificio
proyecta su tenue luz
de televisión:
la sombra móvil de las ramas
parece la silueta
de una esfinge.
No sabe cómo responder
a su pregunta.

CARRETERA

Un cúmulo de arena espera a ser limitado
para limitar la vida cotidiana de alguien desconocido.
Un autobús Flecha Amarilla señala con su logo
hacia un pueblo donde alguna vez anduvieron entre sus cuevas.
Escuchan canciones rancheras.
Al detenerse en el tope, un niño les ofrece navajas para gallos.
Una barda con la pinta del Partido Verde dice «renace».
Venden aire luego de acondicionarlo.
Un tope mueve el teclado y le hace escribir con errores
que quizá sean simplemente errores.
Porque una vez librado el pueblo, la recta es una incitación
a acelerar, si no fuera por una lenta camioneta que «Se remata toda o en partes».
Descansando en el asiento, una boca de tinta diserta sobre la naturaleza de las cosas.
Están a punto de atravesar por en medio una montaña.
La camioneta desacelera y les hace frenar.
Un motociclista con una calavera apenas visible en el reverso del casco
los pasa por la derecha.
Si desviaran su camino podrían llegar a El Barro.
Hay más y más agave hiriendo con sus puntas el aire.
Vacas contemplan el paisaje, vacas flacas.
¿Es tiempo de vacas deslucidas?
Porque los cables eléctricos son sostenidos por gigantes de metal que parecen gritarles a lo lejos.
Nopales, hierba seca, mezquites, monas de caña al paso.
Los verdes parecen infinitos.
En la cima de un cerro escarlata, los zopilotes.
Una cruz rosada en medio de la carretera les avisa.
Porque un cementerio de automóviles.
La irregular carretera se tiende como si negara el laberinto, al conectar una raya con otra…
Porque maquinaria pesada, un lugar llamado Pocitos.
Naves industriales, las telas blancas de los viveros hechas jirones.
En el cristal polarizado el cielo se mezcla con los brillos del tablero.
Un cruce.
«Se arreglan muelles».
«Urgencias».

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