Durante el último invierno del hemisferio norte, ya pasada una FIL Guadalajara enloquecida, dediqué varios momentos de soledad (y compañía) a recorrer los autores chinos contemporáneos que la antología Un país mental propone en sus cien poemas (Gog & Magog, versión 2023, traducciones de Miguel Ángel Petrecca). Ya compartí una selección de Duo Duo, y ahora tres poemas de tres autores distintos: Wang Xiani, Ouyang Jianghe y Xiao Kaiyu.
Y qué es lo que hay en los rascacielos a la noche
Puede no haber personas, pero no puede faltar la electricidad.
La electricidad manda las escaleras hacia arriba,
manda la luz hacia arriba
y lleva el neón hasta el cielo.
Los hombres construyen el rascacielos,
concetan rápido la luz y se retiran.
Lo dejan solo de pie en el frente más oscuro,
su cabeza refulgiendo feroz
como un conscripto o un idiota
un héroe moderno y ensimismado.
El cuerpo cubierto de medallas brillantes,
el cuerpo repleto de pólvora
y sangre que bombea sin fin hacia arriba.
Deshago las sábanas bien planchadas
y apago todas las luces.
Los rascacielos brillan extrañamente,
he tomado algo para cerrar los ojos.
Ser solo una persona en esta vida es ya incomparablemente hermoso.
Wang Xiaoni nació en 1955 en la ciudad de Changchun, en la provincia de Jilin, al norte de China. Comenzó a escribir poesía en 1974. Su nombre suele asociarse con los poetas oscuros, aunque su poesía nítida y directa se despega rápidamente de la del resto del grupo. Publicó varios libros de poesía, novela, cuento y ensayo. Actualmente es profesora en la Universidad de Hainan, al sur de China.
Llaves del domingo
Las llaves se sacuden al sol del domingo a la mañana.
El hombre que vuelve tarde en la noche no puede entrar a su casa.
El ruido de la llave en la cerradura no suena tan distante
como los golpes a la puerta, las direcciones de los sueños son más confiables.
En el momento en que atravieso una atopista en los suburbios,
los faros de los autos se apagan de golpe. Arriba en el cielo infinito
alguien aprieta los frenos de su bicicleta. Inclinación,
un segundo de inclinación, escucho las llaves caer al piso.
Unas llaves de muchos años atrás se sacuden al sol.
Las levanto, pero no sé dónde se esconde la mano
detrás de las llaves. Todos los días antes del sábado
están cerrados, pero no sé cuál debo abrir.
Ahora es domingo. Todas las habitaciones
misteriosamente entreabiertas. Tiro las llaves.
Puedo entrar a cualquiera de esos cuartos sin golpear la puerta.
En el mundo abarrotado de gente, la habitación vacía.
Ouyang Jianghe nació en Luzhou, provincia de Sichuan, en 1956. Publicó sus primeros poemas en 1979. En los años siguientes, sus poemas aparecieron en diferentes revistas no oficiales, como Bosque renacido, Nuevo cada día, etc. Ha publicado, entre otros, los libros de poesía Quién se queda y quién se va (1997), A través del vidrio de las palabras (1997) y Las lágrimas de las cosas (2008), además de la recopilación de ensayos y prosa De este lado de la ficción (2000). Entre 1993 y 1997, vivió y enseñó en Estados Unidos.
Pankow
Un auto aplasta las hojas muertas a su paso
y se detiene en la otra punta del boulevard.
Ahí abajo, algunas casas esperan ser alquiladas,
y en los oscuros jardines los letreros recién puestos
exhiben sus números de teléfonos. Más allá
el tranvía se desliza hacia el invierno profundo,
los rieles doblando hacia las barriadas.
Un chico ata a su perro a un mástil. Entre el susurro
de banderas hermosas, los embajadores se saludan
al pasar, reciben faxes y envían memorandums.
Después se visten, dan discursos, toman vino
y se retiran temprano.
Incluso los tachos de basura testimonian el cambio.
Incluso las computadoras viejas ya no son capaces
de abrir los programas viejos. Atravesando la calle Hesse
camino al cementerio, podés cruzarte con un loco
que se libera de su memoria con el canto.
Pero en la Casa de la Poesía
todo sonido proviene en realidad de la imitación.
En cierto lugar, cierto momento,
un joven lanza un grito de dolor,
sin provocar la emoción correspondiente.
Xiao Kaiyu nació en 1960 en Zhongjiang, un pueblo del centro de la provincia de Sichuan. Estudió la carrera de Medicina China Tradicional y trabajó durante un tiempo como médico, pero durante la década del 80, mientras empezada a escribir poesía y publicar sus poemas en diferentes revistas, abandonó la medicina. Su ingreso en la escena poética le permitió entrar en contacto con otros poetas de la vanguardia sichuanesa, como Ouyang Jianghe, Sun Wenbo, Liao Yiwu y Li Yawei, lo cual lo llevó a una transformación de su escritura y a participar como editor en dos revistas clave del circuito no oficial: Años noventa (1990-1993) y Contra. En 1993, Xiao se mudó a Shanghai, y luego en 1997 a Alemania. Actualmente vive entre Pekín, Shanghai y Kaifeng, donde enseña poesía china.

